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Gorro hipotérmico. ¿En verdad evita la caída del pelo durante la quimioterapia?
Gorro hipotérmico. ¿En verdad evita la caída del pelo durante la quimioterapia?

Analizando todos los avances que pueden plantearse alrededor de la necesidad de ofrecer mayor bienestar a los pacientes diagnosticados con cáncer durante la experiencia de la quimioterapia, desde hace unos años se creó el Gorro hipotérmico. ¿En verdad evita la caída del pelo durante la quimioterapia?

Uno de los efectos secundarios más notable y conocido de la quimioterapia es la caída parcial o total de cabello en la persona que se encuentra en tratamiento. En el caso de las mujeres, resulta ser el efecto más devastador, teniendo en cuenta que el cabello hace parte de su feminidad e identidad.

Como lo hemos mencionado en otros de nuestros blogs, perder el cabello no solo afecta físicamente al paciente, sino también en su psique, deteriorando así su auto percepción.

La invención del Gorro hipotérmico

Bien se dice que la crisis es la tía de las invenciones. Justamente, en gorro hipotérmico fue una invención de una argentina: Paula Estrada. Una mujer diagnosticada con Cáncer de mama. Paula, luego de ser notificada por su médico sobre los efectos secundarios de la quimio, quedó impactada cuando le mencionó la posible pérdida del cabello.

En medio de su angustia ante tal situación, como pudo, se puso manos a la obra para indagar en cómo podía contrarrestar ese efecto desde su iniciativa, encontrando así, una investigación basada en cuidados estéticos para disminuir la caída del cabello.

El estudio afirmaba que, al someter el folículo piloso a temperatura mínima extrema, el vaso capilar se contraía, evitando así, el escape de la hebra. Sin más preámbulo, compró una cantidad suficiente de gel azul y cinta pegante. Como pudo, armó varios cascos y los congeló.

Paula fabricó artesanalmente los gorros suficientes para reemplazarlos en cuanto perdían su baja temperatura. Ella afirma que el uso de estos geles le ayudó a conservar su cabello al menos por las primeras 12 quimioterapias.

También afirma que el tratamiento con su invención debe estar como mínimo a -20°, de lo contrario, no se garantiza la efectividad del mismo.

Video: Estimación Mayo Clinic sobre la efectividad del gorro hipotérmico.

El Avance del gorro hipotérmico

En la actualidad, los avances tecnológicos han permitido sistematizar y perfeccionar este descubrimiento. Ahora, el gorro hipotérmico va conectado a una computadora.

A la fecha, este procedimiento está avalado por la FDA, máxima autoridad en la administración de medicamentos y alimentos. Este nuevo prototipo consiste en dos capas de gel fluido con las que se cubre totalmente la cabeza del paciente y por medio de la computadora monitorean y mantienen una temperatura constante de máximo 0°.

Esta actualización no está al alcance de todos, puesto que es un instrumento médico de muy alto costo, que muchas veces, las o los pacientes, prefieren no usar, dados sus efectos secundarios o simplemente, las clínicas no pueden costear tan siquiera un solo aparato.

¿Cómo funciona?

La aplicación de frío extremo, de forma directa, al cuero cabelludo hace que los vasos sanguíneos se estrechen, motivo por el cual la cantidad de medicamento utilizado para la quimioterapia no podrá pasar por esta zona, impidiendo su contacto con el folículo piloso.

El gorro hipotérmico debe usarse en temperatura constante y de forma ininterrumpida durante toda la sesión de la quimioterapia, que puede durar hasta tres horas.

Según afirman algunos fabricantes del gorro hipotérmico, la efectividad de este depende también del estado general de salud del paciente y por supuesto, del nivel de tolerancia ante su uso.

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Efectos secundarios del uso del gorro hipotérmico

Como todo tratamiento trae algunas implicaciones o molestias, para algunos soportables, para otros no tanto. La mayoría de mujeres que lo usaron manifestaron sentir:

  • Dolor de cabeza.
  • Dolor o incomodidad entre cuello y hombros.
  • Escalofríos.
  • Irritación en el cuero cabelludo.
  • Ansiedad por intolerancia al frío.

Otro riesgo que se puede correr con el uso de este instrumento, es que, de no ser puesto adecuadamente, puede presentarse caída parcial de cabello, dejando a la vista parches o “monedas” como se les llama a los espacios del cuero cabelludo sin pelo.

Otra cosa que notaron los investigadores y que insisten debe tenerse en cuenta es que, las personas con poco cabello suelen tener mayor éxito con el tratamiento que aquellas que cuentan con una cabellera más abundante, puesto que, este sigue cumpliendo con su efecto aislante.

Lo que piensan los profesionales en salud

Las opiniones están divididas. Algunos apoyan el uso de este procedimiento, pues, aseguran que algunas personas se sienten más seguras.

Por otra parte, quienes no están de acuerdo con el proceso, muestran algo de preocupación, pues, temen que el gorro hipotérmico, no permita que la quimioterapia se disemine bien tanto en la zona capilar, como en el resto del cuerpo, lo que implicaría un riesgo mayor de que alguna célula cancerosa se desplace y aloje en el cuero cabelludo, evitando así ser alcanzada por el medicamento.

Aunque no es concluyente y es poco raro que el cáncer se desplace hasta e cuero cabelludo, muchos profesionales en la salud preferirían que quien tome el tratamiento lo haga sin el uso de esta rutina de enfriamiento.

Lo que piensan quienes han usado el gorro hipotérmico

Al igual que las opiniones de los profesionales en la salud sobre el gorro hipotérmico, están divididas. Entre las mujeres que han hecho uso del tratamiento en España y han compartido su experiencia en el foro de la Asociación española contra el cáncer, algunas, califican la experiencia como positiva y otras, que no vale la pena invertir en él.

La usuaria, “Es positivo es cáncer” expresó:

“Hola! Mi experiencia con el gorro frío ha sido muy positiva, acabé mis 16 sesiones de quimioterapia con pelo. Perdí bastante pelo pero no tuve que usar ni pañuelo, ni peluca. Es cierto que pasas frío pero abrigada y con una manta eléctrica se puede soportar.”

Anónimo 1:

“gracias por tu interés Loli, personalmente te digo q el tema del gorro no merece la pena, ya antes de empezar la quimio me corté el pelo y te aseguro q no compensa pasar lo q pase pasé por tener pelo, ya crecerá.”

Anónimo 2:

“Bueno cuando te lo ponen, previamente te han puesto el típico gorrito quirúrgico y una gasa en cada oreja, no sé si piensan que eso te aísla del frío, pero ya os digo que NOOO, entre lo que pesa, era como si mi cabeza fuera la de un bebé que no puede sujetar el cuello y el frío ya ni me importaba el veneno que me estaban metiendo. A los 45 minutos me cambiaron el gorro por otro nuevo, ya que el anterior se había derretido un poco y no fuera a ser que la neurona cogiera un poco de calor y me circulara la sangre.

Al terminar el ciclo cuando me quitaron el gorro, la cabeza no me la sentía y las orejas quería que me las amputaran para que dejaran de dolerme aunque bien pensado la amputación debía hacerse a la altura del cuello para que así me dejara de doler también la cabeza. El frío que pasé no puedo ni describirlo, estaba tapada con un pañuelo, una sábana y echaba de menos el nórdico de mi cama.


Cuando acabé la tortura y lo digo por el gorro de hielo, ya sólo tenía que preocuparme de esperar los efectos secundarios de la quimio, o sea 72 horas, pero no, yo al día siguiente ya estaba que no podía tragar, tenía dos pelotas de pin pon en la garganta, los oídos me pinchaban y tragar saliva era una tortura, eso sin contar los ratos en los que tenía tanto calor que quería arrancarme la ropa, claro que no me daba tiempo ya que cuando empezaba a quitármela me moría de frío y cuestión aparte es el cuello me dolía tanto que no sabía cómo ponerme y si apoyaba la cabeza lo que me dolía era, el cráneo.

En un primer momento pensé ¿Cómo me puede haber hecho efecto tan pronto?, la respuesta es que no me había hecho efecto nada, me había cogido un constipado de narices y encima sin poder tomar nada para que lo aliviara y obligada a comer para prepararme para lo peor que estaba por venir.”

Algo más para leer y aprender: Cómo cuidar tu piel ante un Tratamiento Oncológico

Para concluir

Tanto por las razones obvias que acabamos de describir anteriormente, como el alto costo y su baja efectividad, podemos decirte también por experiencia que resulta ser menos traumático para el cuerpo y para ti, omitir el uso de este gorro.

La exposición al frío durante tanto tiempo, dependiendo de cómo este tu sistema inmune (Que por lo general en pacientes con cáncer es bajo) podría desarrollar otras enfermedades asociadas con las bajas temperaturas como resfriados o migrañas, que no se llevarían muy bien con tus otros síntomas de la quimioterapia.

Como leíste anteriormente, el cabello no es conservado en su totalidad, es decir, aun si conservas el 50% de tu cabello, lo más probable es que: primero, no se vea estético y segundo, los síntomas como la resequedad, la picazón, el dolor en el cuero cabelludo y una evidente alopecia, pueden aparecer.  

Definitivamente es mejor opción rapar tu cabeza, ¡Tu cabello no eres tú!, hace parte de tu cuerpo, pero tu eres más que eso. Mejor, cuida muy bien tu cuero cabelludo, antes, durante y después del tratamiento oncológico con productos especializados que protegen tu piel y promueven el crecimiento de un nuevo cabello saludable.

Un buen Syndet, un buen emoliente cutáneo y un turbante elaborado en fibras naturales, sin sustancias nocivas, es la mejor inversión que puedes hacer. Mucho más económica que la alternativa de enfriamiento, no es dolorosa y te verás bellísima como siempre mientras regresa la primavera de tu bella melena.  

La decisión final, queda en tus manos, si tomas la nuestra, aquí te estaremos esperando. No olvides que en Livit estamos contigo.